Un look para la vuelta al trabajo que se construye a base de capas y contrastes: el traje a cuadros beige como prenda estrella para la oficina, el abrigo cruzado de lana gruesa para las mañanas frescas, la chaqueta a rayas como alternativa más ligera para los días de viaje, la camisa blanca que se combina con todas ellas sin llamar nunca la atención, y el Balmoral marrón que remata el conjunto con autoridad.