Olvidémonos por un momento de los abrigos puramente sintéticos o ultratécnicos. Si bien su utilidad es innegable en condiciones meteorológicas extremas, carecen notablemente de alma, ya sea en el ámbito de la sastrería o no. El abrigo masculino debe cumplir una doble función: protegerle del frío o de la lluvia, al tiempo que define su estilo y pone de manifiesto su personalidad.
Desde la elegancia distintiva de un abrigo cruzado hasta la delicadeza de un corte más fluido, aporta una estética y un toque adicional de alma a quien lo lleva.
1. El abrigo cruzado
El abrigo cruzado es la pieza estrella del vestuario de gala, aquel que se pone sobre un traje para una cita importante o una ocasión formal.
- El estilo: largo, estructurado, con solapas amplias y generosas y un cruzado imponente.
- Los colores: generalmente confeccionado en paño de lana grueso, azul noche o negro, a veces realzado con un cuello de terciopelo.
- El detalle de estilo: en lugar de un pañuelo de bolsillo, propio del traje, combínelo con un bonito par de guantes de piel o con unas gafas de sol.

2. El abrigo recto: versatilidad y modernidad
Menos formal que el abrigo cruzado, el abrigo recto es la auténtica navaja suiza del armario masculino. Es la prenda perfecta para pasar de la oficina los viernes a un atuendo más informal durante el fin de semana.
- El corte: línea depurada, botonadura sencilla (3 o 4 botones), solapas rectas o en punta. Se trata de una silueta fluida que estiliza la complexión sin recargarla.
- Tejidos y estampados: para darle carácter sin recurrir al clásico color liso, apueste por las texturas invernales: un bonito tejido de lana con diseño en espiga, una franela jaspeada o un estampado discreto.
- Cómo llevarlo: queda igual de bien sobre un traje de dos piezas que sobre un jersey grueso de cuello alto combinado con unos vaqueros sin lavar o unos pantalones de franela desparejados.

3. La gabardina: el icono de los días de lluvia
Ante los chaparrones, la lana tiene sus límites. Ahí es donde entra en escena la gabardina, el famoso abrigo de las trincheras diseñado por Thomas Burberry para la Primera Guerra Mundial.
- El legado militar: solapas en los hombros, presilla de ajuste, martingala, doble botonadura y cinturón con hebilla.
- El tejido moderno: si bien los primeros modelos de gabardina de algodón carecían de transpirabilidad, los tejidos actuales combinan algodón y fibras técnicas para ofrecer una auténtica repelencia al agua y un confort térmico controlado.
- El estilo: una prenda atemporal, con aire cinematográfico e ideal para entretiempo.

4. El «polo coat»: la prenda icónica de sastrería para un armario de Blandin & Delloye
Pieza estrella de nuestro excepcional armario, el abrigo polo es, sin lugar a dudas, nuestro abrigo más característico y emblemático del espíritu sartorial de Blandin & Delloye.
- La herencia de los campos de polo: nacido a orillas de los campos de polo en Inglaterra y popularizado posteriormente en las universidades de la Ivy League estadounidense en la década de 1920, en un principio los jugadores se lo ponían a toda prisa entre dos chukkas (periodos de juego) para mantenerse calientes.
- Sus detalles característicos: reconocible a primera vista, destaca por su generosa botonadura cruzada (6×2), sus amplias solapas en forma de V, sus bolsillos de parche con solapa, sus puños con solapa y su martingala en la espalda.
- Su estilo: confeccionado en una lana noble y pesada, el polo coat impone una presencia inigualable. Es el abrigo de los sibaritas de la moda: una prenda con carácter, majestuosa y cálida, que encarna por sí sola todo el saber hacer de una prenda a medida.

Un abanico de posibilidades a medida
Estos cuatro modelos emblemáticos no son, evidentemente, más que una pequeña muestra de las posibilidades que ofrece nuestro taller. La confección a medida permite explorar muchas otras siluetas en función de sus necesidades.
- El «car coat»: corto, recto y ultraversátil, es el abrigo dinámico por excelencia, ideal para los desplazamientos frecuentes y el día a día.
- El «officer coat»: caracterizado por su cuello de oficial, de estilo estricto y militar, aporta una silueta definida y un aire muy firme.
- El chaquetón marinero (pea coat): integrado en nuestra gama de abrigos formales, este gran clásico marinero se presta de manera extraordinaria a unos drapeados nobles que aportan una elegancia urbana y estructurada.
- Una gama ampliada de impermeables: más allá de la gabardina tradicional, ofrecemos impermeables más depurados o minimalistas para hacer frente a las inclemencias del tiempo con ligereza.
- Prendas de abrigo informales y piezas híbridas: para conjuntos más desenfadados que se llevan con gusto sin chaqueta de traje, la chaqueta acolchada o la chaqueta safari constituyen alternativas ideales para entretiempo.

Autor: @romain.pizzanelli
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