Hay noches en las que se pide un cóctel de la misma forma que se ajusta el clutch: por atrevimiento, por carácter o simplemente para afirmar quién es usted en ese momento.
En Blandin & Delloye, estamos convencidos de que la elegancia no se limita al forro de una chaqueta. Es un arte de vivir global que puede encontrarse tanto en la caída de un pantalón como en la frescura de un cóctel. Básicamente, confeccionar un traje a medida y crear un cóctel de autor comparten la misma búsqueda: la precisión absoluta de la dosis.
Así que hemos combinado nuestros dos mundos para responder a esta pregunta crucial: ¿qué cóctel es usted según el traje que lleva?
El traje: Un traje azul marino con rayas de tenis, corte de doble botonadura y solapas afiladas. Es el uniforme del hombre que manda sin tener que levantar nunca la voz.
La mula londinense. Al igual que este traje, es un básico. El rigor de la ginebra aporta estructura, mientras que el carácter de la cerveza de jengibre ofrece la respuesta necesaria para las largas jornadas.

El traje: Un Príncipe de Gales con textura, que suele llevarse con un clutch y mocasines en contraste. Es la elección del hombre que domina los códigos para divertirse más con ellos en una inauguración de arte o en una noche en la ciudad.
El cóctel: Necesita un cóctel que refleje su imagen: eléctrico.El Martini Espresso es sofisticado, intenso y decididamente visual. Su espuma cremosa y su color oscuro complementan a la perfección la audacia de una teja bien elegida.

El traje: La suavidad del lino, tonos soleados y un corte precioso. Es la elegancia del epicúreo que prefiere la comodidad sin renunciar al estilo, desde un almuerzo tardío hasta unas vacaciones italianas.
El cóctel: ¿Qué puede haber mejor que un St-Germain Spritz? Las notas florales de la baya del saúco y la ligereza de las burbujas captan la esencia misma de la «Dolce Vita». Es un cóctel que destila sol y libertad.

El traje: El famoso traje de tres piezas con chaleco a juego, cortado en tweed pesado o franela de tonos tierra. Un estilo auténtico, casi intelectual, que recuerda los paseos otoñales y los clubes privados con aroma a libros antiguos.
El cóctel: El Old Fashioned. Este es el cóctel de la paciencia. Se toma el tiempo necesario para prepararlo, igual que se toma el tiempo necesario para elegir su lana. Es potente, complejo y atemporal. Un homenaje al terroir y al savoir-faire.

El traje: El smoking de terciopelo azul noche, solapa de seda negra y pajarita. Es el atuendo del hombre magnético, el dueño de la noche y cuya presencia se hace sentir en cuanto entra en una habitación.
El cóctel: El Dry Martini. Puro, afilado y servido frío. Es el cóctel sin concesiones, minimalista en apariencia pero absolutamente preciso en su ejecución. El accesorio definitivo para sus noches más memorables.

Tanto a la hora de elegir su entretela como su aguardiente base, recuerde que el secreto reside en el equilibrio. Venga a vernos a la tienda para encontrar su corte emblemático… ¡y no olvide decirnos qué cóctel le espera a la salida!