Situada en los valles de West Yorkshire, la ciudad ha sido durante varios siglos uno de los grandes centros de la industria lanera británica. Su entorno natural, en particular sus cursos de agua y la calidad de estas, ha favorecido el desarrollo de la industria lanera. A esta geografía se sumó una excepcional experiencia industrial, transmitida de generación en generación.
Con el paso del tiempo, Huddersfield se ha convertido así en uno de los principales centros de la lana peinada y el paño británico. Una tradición que ha contribuido en gran medida a vestir a los sastres de Londres, de Savile Row y, en general, a los amantes de los trajes de calidad en todo el mundo.
En Blandin & Delloye, tenemos la suerte de trabajar habitualmente con varias de estas casas. Algunas se han convertido en referentes imprescindibles de nuestras colecciones y también nos reunimos cada año con varios de sus representantes en Florencia, durante el Pitti Uomo, donde se presentan las nuevas colecciones y las nuevas partidas de tejido.
A continuación, le presentamos algunos de los nombres que permiten comprender qué es lo que hace que los tejidos británicos sean únicos.
La historia de Dormeuil constituye un interesante nexo de unión entre Francia e Inglaterra.
En el siglo XIX, la confección masculina aún estaba lejos de ocupar el lugar que tiene hoy en día. Para vestirse, los hombres recurrían principalmente a su sastre, quien seleccionaba sus telas entre comerciantes especializados.
En este contexto, Jules Dormeuil fundó su empresa en 1842. Su idea era entonces traer a Francia las hermosas telas inglesas para ofrecerlas a los sastres franceses. El negocio tuvo un rápido éxito y sus hermanos Alfred y Auguste se incorporaron a la empresa. Posteriormente, la casa adoptó su famoso escudo con las tres cabezas de carnero, símbolo de los tres hermanos.
Desde sus primeras décadas, Dormeuil desarrolló una auténtica dimensión internacional. La casa no se limitó a seleccionar los tejidos más bellos disponibles: fue adquiriendo progresivamente una gran experiencia en el ámbito de las fibras y las materias primas, en busca de nuevas calidades y nuevas posibilidades.
Esta cultura de la innovación sigue siendo hoy en día uno de los sellos distintivos de Dormeuil. La firma trabaja con materiales procedentes de diferentes regiones del mundo y busca constantemente combinar la tradición textil con la investigación sobre las fibras.
Dormeuil constituye, por tanto, un caso bastante singular en esta historia: una casa francesa cuya andadura comienza, en particular, gracias a las sábanas inglesas, antes de convertirse a su vez en uno de los grandes nombres internacionales de los tejidos para hombre.

Con Holland & Sherry, nos adentramos en otra gran tradición de los tejidos británicos: la de los comerciantes de telas londinenses.
La historia comienza en 1836, cuando Stephen George Holland y Frederick Sherry unieron sus conocimientos como comerciantes de lana y telas en Londres. En aquella época, Inglaterra se encontraba en la cúspide de su poderío industrial y su industria textil se extendía por todo el mundo.
La casa fue desarrollando progresivamente una clientela internacional y se ganó el reconocimiento de los sastres y las casas de lujo. En 1982, se instaló en Savile Row, en el corazón de una de las direcciones más emblemáticas de la sastrería británica.
En la actualidad, su oferta abarca una gama especialmente amplia: lanas finas, cachemira, sedas, tweeds y muchos otros tejidos destinados a la confección de prendas masculinas y femeninas.
Esta diversidad es precisamente uno de los grandes puntos fuertes de Holland & Sherry. La casa no se asocia únicamente a un tejido o a un tipo de traje: constituye una auténtica biblioteca de tejidos para los profesionales de la confección.
Y si hay una imagen que resume bien a la casa, quizá sea la del sastre de Savile Row eligiendo de entre un montón el tejido que dará carácter a su próximo traje.

Si se quiere comprender lo que sigue representando hoy en día Yorkshire en el mundo de la sastrería, Dugdale Bros. & Co. es sin duda una de las casas más interesantes que hay que conocer.
La historia comienza en Huddersfield en 1896, cuando los hermanos Henry Percy y Frederick Herbert Dugdale fundaron su empresa dedicada al comercio de tejidos. La ciudad era entonces el corazón de la industria británica de la lana peinada, y los tejidos producidos en la región ya contaban con una importante clientela internacional.
Más de 125 años después, Dugdale sigue profundamente vinculada a su territorio. La casa se presenta hoy en día como el último comerciante de telas independiente de Huddersfield. Sus colecciones se diseñan internamente y se producen y transforman a nivel local, con una red de socios especializados en el hilado, el tejido y el acabado.
Es precisamente esta cercanía con el territorio lo que constituye parte de su atractivo. Aquí, Yorkshire no es simplemente un origen que se reivindica en un catálogo: sigue siendo un auténtico entorno de producción.
En Blandin & Delloye, Dugdale es también una empresa que conocemos especialmente bien. Trabajamos habitualmente con sus tejidos y tenemos el placer de reunirnos con su equipo cada año en Florencia, con motivo del Pitti Uomo, durante la presentación de sus nuevas colecciones y sus nuevas series de tejidos.
Su trabajo permite, además, redescubrir lo que define la personalidad de los tejidos británicos: materiales con cuerpo, carácter y una profundidad especial, sin por ello renunciar a la evolución de los usos y las siluetas.
Dugdale reivindica hoy en día esta combinación de técnicas consolidadas e innovación, con colecciones que abarcan desde los grandes clásicos británicos hasta tejidos más originales.

El nombre de Huddersfield Fine Worsteds resume por sí solo la importancia de esta ciudad en la historia del sector textil británico.
Pero HFW narra, sobre todo, otra faceta de esta historia: la de unas empresas históricas cuyos legados se han ido uniendo con el paso del tiempo bajo un mismo grupo.
Entre estos nombres destaca Hardy Minnis, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIX. La empresa se ha distinguido especialmente en el ámbito de los tejidos británicos destinados a la sastrería y en el mundo del tweed. Asimismo, ha forjado una larga relación con la familia real británica y cuenta con una autorización real (Royal Warrant) desde la década de 1930.
HFW también perpetúa las historias de otras muchas casas históricas, como Hunt & Winterbotham o Martin Sons & Co., cuyos orígenes se remontan, en algunos casos, al siglo XIX, o incluso mucho antes.
Esta riqueza patrimonial se refleja en las colecciones que se ofrecen en la actualidad. En ellas se encuentran, en particular, referencias emblemáticas de la sastrería británica y una gran diversidad de tejidos concebidos para trajes, chaquetas y el vestuario masculino.
En Blandin & Delloye, HFW es uno de los proveedores de telas con los que colaboramos con especial frecuencia. Y es precisamente eso lo que hace que estas colecciones resulten interesantes: detrás de cada rollo de tela, no se trata simplemente de elegir un color o un estampado. Cada tejido tiene una historia, una estructura, un gramaje y un comportamiento distintos.
El papel del asesor consiste, por tanto, en establecer el vínculo entre esta riqueza textil y las necesidades reales del cliente: su uso, su silueta, su entorno y la forma en que desea llevar su traje.
Tras descubrir a los grandes fabricantes de telas italianos de Biella, la visita a Yorkshire permite comprender, en última instancia, que no existe una única forma de concebir un tejido bello.
Las grandes casas italianas suelen haber forjado su reputación en torno a la finura, la ligereza, el tacto y una cierta sofisticación del tejido.
Los grandes fabricantes de telas británicos cuentan otra historia. La de un tejido que suele tener más estructura, firmeza y carácter. Una tradición nacida de una potente industria lanera y de un saber hacer que se ha desarrollado en el corazón de los valles de West Yorkshire.
Dos territorios, dos historias, dos sensibilidades.
Y, sin embargo, persiste una misma idea: un traje nunca comienza con una chaqueta o unos pantalones. Comienza con un tejido.
Es este el que conferirá a la prenda su caída, su comodidad, su personalidad y, con el tiempo, parte de su elegancia.
Autor: @yves_dron