Unas botas Chelsea de piel negra lisa, con suela Goodyear para poder cambiarla, sobre una suela negra reforzada con una plantilla rígida y una banda antideslizante. La parte superior se abre a ambos lados mediante un elástico negro, lo que garantiza un ajuste perfecto sin necesidad de cordones.
El cuero negro de las botas presenta un acabado liso y sin adornos, para conservar un brillo discreto que adquiere una pátina suave con el betún. Este negro intenso hace juego con el del abrigo cruzado y sus botones, y aporta al conjunto una base oscura y homogénea. Le recomendamos que las lleve debajo del pantalón a rayas del traje, cuyo dobladillo de 5 cm cae justo sobre la caña.
Creada a mediados del siglo XIX por el zapatero de la reina Victoria, la bota Chelsea se reconoce por sus dos inserciones elásticas, que permiten calzarla sin cordones. En este caso, el elástico negro se mimetiza con el cuero y mantiene una línea perfectamente nítida. Combina tanto con el traje como con los pantalones de franela gris.
La suela negra prolonga la sobriedad de la caña y queda prácticamente invisible bajo los pantalones. Está reforzada con una plantilla, una pieza colocada bajo el arco del pie que lo sostiene y mantiene la forma del zapato, y con una suela antideslizante que garantiza un buen agarre en las aceras mojadas cuando llueve.
El montaje Goodyear une la caña y la suela mediante una ribete, una fina tira de cuero cosida alrededor de todo el zapato, sin necesidad de pegamento. Esta construcción hace que el zapato sea más resistente e impermeable y, sobre todo, permite cambiarle la suela varias veces sin dañar el cuero. Si las cuida adecuadamente, sus botas le acompañarán durante muchos inviernos.
Descubra estos zapatos en todo su esplendor, para aquellas temporadas en las que nos gusta que nuestra ropa cuente una historia.
Fotógrafo: @dall’k